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Blog: Hablemos del sufrimiento y cómo evitarlo

Hola, hoy vamos a mirar más de cerca este tema controvertido, el sufrimiento. No nos gusta nada, sin embargo, suele estar muy presente en nuestras vidas, y se normaliza mucho. No me refiero a experimentar dolor; un dolor de muela, por ejemplo, o si te rompes la pierna, o si te das un golpe… esto duele sin duda.

“El dolor es inevitable; el sufrimiento es opcional”, dijo el Buda. ¿Qué quería decir con esto? Que tu cuerpo seguro que a veces te va a doler, no lo podrás evitar. Lo que sí está en tus manos evitar es el sufrimiento que le añades, porque el sufrimiento viene de tu mente (no de tu cuerpo).

Hay personas que tienen una enfermedad, y no obstante, están de buen humor, no sufren. ¿Cómo es eso posible? Porque han decidido no añadir sufrimiento al dolor o a la enfermedad, han decidido ACEPTAR lo que hay. Veamos…

Sufres cuando rechazas la realidad de lo que está aconteciendo. Cuando dices: “no puede ser”, “no quiero esto ahora”, “vaya desgracia”… estás sufriendo porque la realidad no coincide con tus ideas/planes/opiniones.

Sufres por algo que pasó, por ejemplo, una pérdida: por esa persona que ya no está, por ese trabajo que ya no tienes, por esta relación que se acabó, etc.  Ya pasó (puede haber acontecido ayer o hace 10 años), no se puede cambiar nada, y aún así piensas en ello y al traerlo al presente con el pensamiento, sufres.

Sufres por algo que podría pasar, por ejemplo, temiendo que mañana llueva y la excursión con amigos que has preparado con tanto esmero no se pueda realizar. Aún no ha pasado, pero ya sufres imaginando escenarios que no quieres, que no te gustan, que rechazas.

Sufrimos por temas del presente, del pasado e incluso del futuro. ¡Estamos rodeados! ¡Las fuentes potenciales de sufrimiento son incontables e inagotables!!!

Te digo más. Bien mirado, cada enfado/malestar/decepción que experimentas es un pequeño sufrimiento. Por “culpa” de eso o aquello que (te) han hecho, dejas de estar bien.

¿Es posible no dejarse atrapar por todos estos posibles sufrimientos que parecen estar al acecho en todas partes?  –  La respuesta es:  Sí, es posible.

¿Cómo?  –  Manteniéndote muy consciente, observando los estímulos que llegan de fuera y, al mismo tiempo, lo que pasa dentro (tus pensamientos, sensaciones y emociones).  Manteniéndote en el “sillón” de la Observadora, del Testigo, al mismo tiempo que vives la situación X e Y, así estás “a salvo”. Mientras te mantengas como Observador, no sufres.

Dicho al revés: Cuando te pillas sufriendo, has dejado de ser Observadora y te has vuelto a identificar con el “personaje”, con la mente que no deja de narrar sus historias. No intentes callarla, será inútil. Observa el flujo constante de pensamientos – pueden ser descriptivos, de críticas ligeras o severas, envidias, deseos, miedos, juicios – y no te los creas! No son verdades; son solo pensamientos. Y tu eres quien observa todo.

La diferencia es sutil y al mismo tiempo abismal. Pruébalo. Al principio cuesta, como todo lo nuevo que estamos aprendiendo. Si te mantienes, verás unos resultados asombrosos.

PD: Y para terminar una pequeña frase para todas las personas que “sufren por el mundo”, sufren porque hay tantas guerras y desgracias.  La frase sabia dice así:   “Lo que no está en tus manos, no debe estar mucho tiempo en tu cabeza”. Sufrir por algo que no está en tus manos cambiar, no ayuda a nada ni a nadie. Sentir y cultivar paz en tu corazón es la mejor aportación que puedes hacer.

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