Nuestra sensación de estar separado de los demás y del mundo, sintiéndome un yo aislado e independiente, es lo que nos genera mucho sufrimiento.

La propuesta de la Meditación Advaita consiste en ir más allá de nuestra mente para experimentar esta unión con todo, en el silencio y la contemplación. En la experiencia de la unidad, la mente está ausente, disuelta; por eso no podemos a través de ella comprender esta experiencia.

Se utilizan metáforas, una forma de acercarnos a aquello que una mente no puede comprender.

«Soy ola (yo)»

El yo se siente separado del mundo como si una ola se percibiera separada del mar, creyendo que es única, siendo el mar la totalidad de las olas, tal como nosotros concebimos el mundo separado de nosotros conformado por una multiplicidad de objetos. He aquí el secreto: La ola, que se percibe separada, y las otras olas y el mar, TODO está constituido por agua, son agua, son lo mismo…

«Soy agua (conciencia)»

De la misma manera, yo me siento separado de los otros y del mundo (como una ola del mar), al no percibir que todo es conciencia, como el agua que es la esencia de la ola y del mar. En realidad, la conciencia que somos es la esencia permanente e inmutable del yo, de los otros y del mundo.