“Los supuestos Opuestos en realidad son Uno”

Hola, ¡espero que estés disfrutando de unos lindos días de verano!

Hoy quiero hablarte de unos conceptos mentales muy comunes entre nosotros y descubrir junt@s que están equivocados.

Me refiero a nuestra manera de pensar en polos opuestos:  joven – viejo , frio – calor, bueno – malo, nacer – morir, unas parejas de opuestos, cosas que nos parecen totalmente diferentes. Son expresión del mundo de la “dualidad” que tanto padecemos al relacionarnos con él a través de nuestras mentes.

Te invito a dar un paso atrás y verlo con algo más de perspectiva. Por ejemplo, “joven-viejo”. ¿Realmente son cosas diferentes? Si miramos a un niño de 5 años y un anciano de 75, la única diferencia que hay entre ellos, son los años que han pasado. Una diferencia “cuantitativa, no cualitativa”, como muy bien explica Osho en su libro ”Aquí y Ahora” (EDAF). Lo mismo pasa con “frio-caliente”; la diferencia es de grados, de la cantidad de grados, es una diferencia cuantitativa no cualitativa.

Si la diferencia fuese cualitativa, sustancial, los opuestos deberían ser como dos líneas paralelas que no se tocan nunca, dos temas totalmente separados. Pero no es así. Ni siquiera con el “nacer-morir”. Porque al nacer ya sabemos seguros que vamos a morir (de hecho, es lo único de lo que hay certeza). Así que vivir significa acercarse en cada momento más a nuestra muerte. Como una olla de agua que se lleva a hervir: poco a poco va subiendo su temperatura hasta que finalmente llega al punto culminante, la ebullición. ¿Hay una gran diferencia de cuando subió de 39º a 40º o finalmente de 99º a 100º? De hecho, no hay diferencia, es un grado más, el último, que la lleva a su destino, a hervir. Pero todos los grados de temperatura que había ido subiendo antes (= seria la vida que estamos viviendo) han sido igualmente importantes para llegar al destino final.

Así que vemos que los supuestos “Opuestos” son esencialmente Uno, son las dos caras de la misma moneda. No hay día sin noche, no hay puestas de sol sin salidas de sol, no hay fruto sin semilla… son cara y cruz de la misma moneda. Todo es Uno, o más sintetizado todavía: Todo Es.